Te explicamos las razones por las que un viaje de aventura marca la diferencia a la hora de viajar

Muchos son los tipos de viaje que ofrece en la actualidad el mercado turístico.

Cruceros, viajes  o circuitos de todo incluido, escapadas de fin de semana por diferentes ciudades, viajes de relax y un largo cúmulo de paquetes que puedes encontrar en las miles de agencías y por los que puedes optar a la hora de pasar tus vacaciones.

De todos ellos, los viajes de aventura con la mochila a la espalda, son los que nos hacen traernos no solo fotos preciosas de los lugares que visitamos, sino tambien recuerdos imborrables en la memoría, y te vamos a explicar las razones por las que, al menos una vez en tu vida, deberías de probarlos.

1. FLEXIBILIDAD Y LIBERTAD AL PODER

No somos participes de las prisas, tenemos que admitirlo, nos puede mucho más el viajar con tranquilidad y con tiempo que sabiendo que solo tenemos unas horas en un lugar para hacer la tipica foto antes de partir hacia el proximo destino. 

Lo bueno de este tipo de viajes, es que priman la flexibilidady la libertad, al no llevar todo incluido, si nos gusta el lugar o estamos teniendo una experiencia maravillosa, nos quedamos unos días más, y si al contrario, el lugar no cumple con lo que esperabamos, podemos simplemente marcharnos hacía el proximo destino marcado en nuestro itinerario.

Ser flexible y viajar con gente como tú, impllica además que como no todos tenemos los mismos gustos, puedes visitar lo que más te guste de cada lugar sin la necesidad de sentirte en todo momento atado a un grupo, te da la oportunidad de explorar por ti mismo y superarte y la tranquilidad de saber que si te pasa algo tus compañeros están cerca y dispuestos a ayudarte en cualquier momento.

2. LA EMOCIÓN DE LA INCERTIDUMBRE

Viajar como mochilero a la aventura, hay que reconocerlo, no es para todo el mundo. Y es que, en un viaje de aventura, gran parte del encanto está en no saber lo que te va a pasar a continuación, donde vas a dormir, comer o como vas a llegar al lugar que quieres ir. 

Esa incertidumbre que para muchos puede ser insoportable, para los viajeros de mochila, es lo que nos nutre y alimenta,  casi una adicción por la que te vas dejando llevar, y que sin duda te lleva a conocer gente encantadora dispuesta a ayudarte en cualquier lugar, dormir en lugares que nunca imaginaste o conocer rincones de los que no salen en las guías de viaje.

Algo al estilo de Pekin Express, pero sin prisa por llegar, y sin camaras detras que te ayudan a conseguir tus metas, solo tú, tus compañeros, y la mochila cargada de ilusiones y experiencias. Son esas ganas de simplemente explorar y dejar que el viaje vaya tomando su propio camino, y te vaya llevando poco a poco sin tener que preocuparte demasiado por lo que pasara mañana.

3. LA INTERACCIÓN ES IMPORTANTE

Viajar sin interactuar, es para muchos,  una de las grandes diferencias entre el turista y el viajero, podriamos decir que el turista observa, el viajero, lo vive.

Un turista se alojará normalmente en hoteles comodos, buscara los mejores restaurantes en Tripavisor u otras plataformas, viajará en transportes privados solo con otros turistas y llevará todo o casi todos los lugares que quiere ver planificados o incluidos en algún paquete.

El viajero, al contrario, encuentra la belleza en lo simple, toma su tiempo en hablar y mezclarse con los que le rodean, duerme en lugares baratos de todo tipo, se mete a comer en cualquier local lleno de lugareños y lo encontrarás a menudo en autobuses locales sin aire acondicionado donde suben y bajan no solo personas, sino tambien gallinas, cereales y todo tipo de mercancías asombrosas, en espacios a veces, más que reducidos.

Y aunque todos somos en un momento u otro turistas y viajeros, en cualquier viaje de aventura que se precie de serlo, tendrás muchas mayores probabilidades de terminar jugando al baloncesto con los niños de cuallquier aldea rural, que de dormir en un hotel de alta categoría con playa privada.

viaje aventura transformador


4. UN VIAJE DE AVENTURA ES TAMBIEN UN VIAJE TRANSFORMADOR

Viajar a la aventura, no solo es viajar para descubrir lugares y personas, es también un viaje hacia uno mismo.

Lo bueno de vivir experiencias, y no solo observarlas, es que te hace pararte a pensar. Es en esos momentos, cuando estas a miles de kilómetros de tu casa, en ese lugar recóndito en el que nunca te imaginaste acabar, cuando eres capaz de mirar a tu vida, y verla desde una perspectiva global, como un todo, o por lo menos desde una mucho más amplía de lo que normalmente eres capaz en tu rutina.

Viajar a la aventura te deja tiempo para algo muy importante, y tan descuidado en nuestro día a día en casa, pensar. Y es que pasamos tanto tiempo conectados a la televisión, las redes sociales, las cañas, los amigos, el trabajo... que cuando nos damos cuenta es dificil salir del bucle, y sin saber muy bien el porqué, poco a poco comenzamos a sentir los efectos del estrés.

Dicen que la calidad de tu vida esta estrechamente relacionada con la calidad de las preguntas que te haces a tí mismo.  Por ello, pararse a pensar desde la perspectiva que te ofrece la distancia, es más que recomendable (aunque todavía no lo receten los médicos) para dar forma a los montones de preguntas que llevas tiempo evitando, y comenzar a tomar decisiones que te lleven hacia una nueva etapa de tu vida, nuevas metas o mejores relaciones contigo mismo/a y con los los que te rodean.

5. LA NATURALEZA SIEMPRE PRESENTE

La mayoría de nosotros vivimos en grandes o medianas urbes, muchas veces no porque nos guste, sino porque es donde tenemos nuestro trabajo o familia.

Los viajes de aventura son una oportunidad muy especial, no solo para entrar en contacto con la naturaleza, sino para descubrir las maravillas naturales que alberga el planeta; Ríos, lagos, montañas, selvas, cascadas, playas... y un monton más con los que quedarte asombrado, descubrir la gran cantidad de animales con las que compartes hogar, y comprender tu lugar y tu resposabilidad en la conservación de todo ello, son más que razones para embarcarte en esta aventura de viajar.

viajes naturaleza

6. DESAFIAN TU ZONA DE CONFORT

Somos de los que pensamos que las experiencias más fascinantes y emocionantes, aquellas que sueles recordar durate mucho tiempo y que contarás como anécdotas a tus hijos o nietos, son aquellas que están al otro lado del miedo y el confort.

Y no, no es facil enfrentarse a aquello que no conocemos, porque nos da miedo.

Nos da miedo que no seamos capaces de hacer determinadas cosas, que se rian de nosotros, que no nos entiendan, que nos vean como bichos raros, o simplemente no encajar con la gente. Lo bueno de los viajes de aventura es que te ayudan a salir de esa zona en la que tienes todo controlado y te animan a hacer cosas nuevas que nos se te pasarían por la cabeza en tu día a día, desde deportes de aventura, autostop, comunicarte en ingles u otros idomas, regatear.

7. TE DIVIERTES Y CONOCES GENTE NUEVA

¿Cuantas veces te ha pasado que has terminado haciendo lo mismo unas vacaciones más porque nadie te acompaña y no te vés viajando solo/a?

Si algo tienen los viajes de aventura, es que son de todo menos aburridos. La gran variedad de experiencias y de destinos a los que puedes optar hacen que por muchos que hagas, nunca sientas que estas haciendo lo mismo, sino todo lo contrario, a menudo te encontras deseando de tener vacaciones para embarcarte a una nueva experiencia en cuanto tengas tiempo y dinero.

Por si fuera poco, son viajes en los que hacer nuevas amistades, ampliar tus circulos sociales, y conocer personas que muchas veces mantendras cuando vuelvas, y que a menudo se asemejan a ti en el momento que están viviendo en sus vidas, y su forma de ver el mundo.

¿Y tu? ¿Conoces alguna otra razón para embarcarte en una nueva aventura?
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